El ciclo OODA

«El ciclo OODA, un concepto militar desarrollado por el coronel John Boyd en el marco más amplio de la ‘guerra de maniobras’, es una herramienta útil para entender cómo adaptarse rápidamente a un entorno incierto».

Desplazarse en el trágico tráfico de Lima pone a prueba toda nuestra paciencia y toda nuestra capacidad de respuesta bajo un estrés muy intenso. Esto sobre todo en diciembre, en donde, por algún motivo, la tragedia se multiplica y a las construcciones que siempre hay se suman los desvíos obligados por las obras incompletas y hasta por las obras paralizadas. Moverse en Lima demanda, pues, paciencia de monje tibetano y reflejos felinos para una lectura precisa de un entorno complejo y para una respuesta rápida.

Lo mismo sucede en las empresas. La capacidad de tomar decisiones sobre la marcha y bien fundamentadas es, quizás, la ventaja más importante en un mundo en donde la sobrecarga de información es la que genera el tráfico y conocer la verdad es cada vez más difícil; en donde la política, las regulaciones, la salud o el clima son los que generan los trancones; en donde lo que nunca ocurre, ocurre todo el tiempo; en donde las condiciones de los mercados y de las economías cambian constantemente. En estas circunstancias, igual que en el tráfico limeño, el ciclo entre la observación e interpretación del entorno y la decisión para actuar colapsa y se hace instantáneo.

El ciclo OODA, un concepto militar desarrollado por el coronel John Boyd en el marco más amplio de la ‘guerra de maniobras’, es una herramienta útil para entender cómo adaptarse rápidamente a un entorno incierto, y está compuesto por los siguientes momentos: observar, orientar, decidir y actuar. Además de una herramienta de análisis, el concepto de ciclo OODA es en realidad una filosofía de acción que integra bien táctica y estrategia en un ciclo continuo de mejora y adaptación. Lo que propone Boyd es un enfoque flexible, rápido y descentralizado.

“La clave de la guerra reside en las comunicaciones”, decía Napoleón, y aunque esta frase también nació en un contexto militar, tiene hoy plena vigencia en el ámbito empresarial. Observar en entornos abrumadores implica un tablero de control que, mientras mayor complejidad intente abarcar, mayores simplicidades tendrá que generar: se trata de generar información rápida, precisa y relevante para ser comunicada oportunamente. Orientar supone entender lo observado y utilizar mucho criterio y mucha experiencia desde múltiples disciplinas. Decidir, en estas condiciones, incluye delegar en equipos autónomos que están más cerca del origen de la información. Actuar en estos contextos significa ejecutar y también recoger información que retroalimente el propio ciclo OODA. En estas circunstancias, el rol del liderazgo se concentra más en crear ambientes propicios que en comandar y controlar. Aunque la eficiencia sigue siendo muy importante, la habilidad de adaptación es vital.

Ahora, querido lector, anticipe, evite horas pico, use la tecnología, salga con antelación, esté preparado para cambiar sus rutas, escuche el pódcast que mejor lo eduque o su música preferida, respire profundo, contagie amabilidad y disfrute del tráfico limeño. ¡Felices fiestas!

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