“La tasa de descuento es un concepto clave que nos sirve para comparar el valor en el presente frente al valor en el futuro”.

Pensamos que habíamos escuchado mal, pero la noticia se repetía igual en otras estaciones de radio. No lo podíamos creer. Detuve el carro, bajamos los cuatro, nos abrazamos, lloramos abrazados. Escuchamos la noticia mientras viajábamos entre Filadelfia y Nueva York: la policía peruana había capturado en Lima a Abimael Guzmán, el principal enemigo del Perú. A pesar de la distancia, nos sentimos más unidos que nunca con todos nuestros compatriotas; la pesadilla terminaba. Lo que los peruanos recuperamos en ese momento, con esa captura, fue nuestro sentido de esperanza. El Perú recuperó su futuro.
Este recuerdo me vino a la mente a raíz de la lectura del libro recientemente publicado por Perú21 con el apoyo de la Fundación Romero: 200 años de economía en el Perú – Aprendiendo de nosotros mismos. En este libro, esos años aciagos, previos a la captura, se describen como años de “Masacres. Destrucción. Horror y muerte. Explosiones y tinieblas”.
En términos financieros una situación como esa, en la que el futuro no existe, en la que uno tiene una alta probabilidad de perder la vida, es una situación extrema en la que la tasa de descuento es inmensa y no hay cómo pensar en invertir. Es una situación en donde no tiene sentido sino únicamente el más corto de los plazos, en donde solo tiene sentido lo más inmediato.
Para ayudar a comprender el concepto de tasa de descuento, propongo un pequeño experimento mental. Imaginemos por un momento que mañana se acaba el mundo: ¿qué inversiones haríamos en estas últimas 24 horas? Ninguna, ¿cierto? Ahora, imaginemos otra situación. Imaginemos que viviremos en un ambiente de estabilidad hasta los 150 años: ¿qué inversiones haríamos para los años de vida que nos quedan? Habría que evaluar entre varias alternativas, ¿cierto? En el primer caso, la imposibilidad del futuro lleva a una tasa de descuento infinita; en el segundo caso, la confianza lleva a una tasa finita.
La tasa de descuento es un concepto clave que nos sirve para comparar el valor en el presente frente al valor en el futuro. Es una herramienta vital para guiar las decisiones de inversión. La tasa de descuento puede ser una tasa de mercado o puede ser una tasa completamente subjetiva e individual, pero siempre refleja las preferencias temporales sobre el valor. Evidentemente, la tasa de descuento no depende únicamente de factores económicos o de mercado. Depende, fundamentalmente, de la confianza en el futuro.
La captura de Guzmán puso nuestras tasas de descuento en niveles sustancialmente menores en el mismo instante en que se produjo; por eso, el bienestar se incrementó de inmediato, porque súbitamente recuperamos la capacidad de pensarnos en el largo plazo, pues de pronto podíamos concebir nuevamente nuestro futuro como país.
Y usted, querido lector, ¿recuerda lo que estaba haciendo la noche del 12 de septiembre de 1992 cuando Mario Duarte en un flash de Latina informó de esta captura? ¿Recuerda lo que sintió?