“El arma más potente que tenemos se llama solidaridad. También es el arma más disponible. Tan disponible como quedarse en casa, mantenernos a distancia o lavarnos las manos”.

Mi general, cumplo con el deber de informarle que estamos recibiendo un ataque masivo sin precedentes. Todas nuestras líneas han sido impactadas severamente y todas nuestras operaciones han sido melladas notablemente, si es que no han sido paralizadas completamente.
Hemos arrancado esta guerra con grandes desventajas. El enemigo es más numeroso que toda nuestra infantería, más veloz que toda nuestra caballería, y llega desde distancias insospechadas y con precisiones inusitadas que ni lo mejor de nuestra artillería está en capacidad siquiera de soñar. Está destruyendo toda nuestra capacidad de reserva logística y nuestra ingeniería ha sido sorprendida con problemas en territorios en los que jamás hemos batallado antes.
Mi general, el enemigo, además de demoledor, es invisible. Todavía es indetectable por lo mejor de nuestros equipos de monitoreo y no sabemos por donde vienen los siguientes ataques, no conocemos la intensidad de los impactos que vamos a recibir, y tampoco sabemos cuánto tiempo durarán estos ataques. Estamos recibiendo los embates sorpresivos y simultáneos del enemigo más numeroso, veloz, contundente, preciso y letal que jamás hayamos visto. No tenemos registro histórico de nada comparable.
Mi general, aun así, vamos a vencer. El enemigo es poderoso, pero no tiene ningún propósito; en cambio, nosotros sí, mi general. Nosotros queremos salvar vidas y proteger a los que más lo necesitan, para seguir construyendo nuestra patria.
Además, tenemos dos armas extraordinarias, una es muy potente y la otra nos da una ventaja inmensa. El arma más potente que tenemos se llama solidaridad. También es el arma más disponible. Tan disponible como quedarse en casa, mantenernos a distancia o lavarnos las manos, mi general.
El arma que nos da la ventaja inmensa está en nuestra inteligencia. Nuestra inteligencia es infinitamente superior a la del enemigo. Actuando solidaria, rápida, enérgica e inteligentemente vamos a lograr anticipar sus movimientos destructivos y vamos a acortar la ventaja que nos lleva, hasta desaparecerla.
Vamos a vencer si nos concentramos, a pesar de las distancias, en actuar más unidos que nunca, en construir formaciones solidarias. En pensarnos y actuar como uno solo. En preservar la unidad. En confiar en nuestros líderes. Aun estando todavía rezagados y a la defensiva, vamos a remontar y vencer si dejamos que lo mejor de nuestros expertos, lo mejor de nuestra inteligencia en cada frente, actúen, solidaria y coordinadamente, con precisión, energía y, sobre todo, velocidad. El tiempo es esencial.
Para eso, mi general, como cualquier error, cualquier retraso multiplica las capacidades destructivas y la letalidad del enemigo, necesitamos el apoyo de todos.
30/03/2020